BOLETÍN
ARTICULACIÓN CIUDADANA LA REINA

Ser o no ser. O la importancia de llamarse Reserva Natural.

Rosa Flores Z.

Dirigente Comité Ambiental Comunal de La Reina.

 

 

 

 

 

Chile tiene una larga tradición de áreas protegidas. Desde 1907, cuando se creó la Reserva Forestal Malleco que instaló al país como uno de los pioneros en América Latina. Parques Nacionales, Reservas y Monumentos Nacionales entre otros, conforman hoy el Sistema Nacional de Areas Protegidas del Estado SNASPE, administrada por la CONAF. Estas tienen como objetivo garantizar a la sociedad la conservación del patrimonio natural y cultural presentes en ecosistemas representativos del país; y paralelo a ello hay diversas formas de conservación privada.

 

En la historia, se ha establecido fuertes vínculos con el movimiento conservacionista a nivel mundial, lo que permite que la administración de las áreas protegidas cuente con sólidos fundamentos.

 

Y qué es un área protegida?  El Convenio sobre la Diversidad Biológica la define como “un área geográficamente definida que está designada o regulada y gestionada para lograr específicos objetivos de conservación”

 

El cumplimiento de las metas de conservación de un área protegida se logra en la medida que las perturbaciones causadas por el ser humano se mantengan controladas y los diferentes usos a su interior sean compatibles con la conservación de la diversidad biológica y cultural. Se hace una zonificación que consiste en sectorizar la superficie en zonas a las que por sus características se les aplica un manejo homogéneo.  La zonificación por tanto es una estrategia necesaria que permite definir qué actividades se podrán desarrollar o no en un lugar determinado. Así las áreas con menos alteración serán categorizadas como zonas de preservación y solo se permite actividades científicas, de monitoreo o muy específicas de educación, mientras que las zonas de uso público intensivo son las que tienen interés turístico, de fácil accesibilidad, disponibilidad de recursos naturales y que se prestan para actividades recreativas relativamente densas y generación de infraestructura habilitante asociada a ellas siempre en coherencia con los objetivos de conservación.

 

En diciembre de 2020 el concejo municipal de La Reina, bajo un proyecto GEF del Ministerio de Medioambiente, aprobó el Plan de Manejo y la creación de la Reserva Natural Municipal Mawida, una reciente figura de conservación, de la que solo existen 3 en el país, y que abarca 156 has de las 190 has del Parque Mahuida. A partir de esa decisión entonces, el 80% de la superficie del parque tiene una finalidad de conservación lo que tiene como consecuencia insoslayable  un cambió del carácter del Parque en su globalidad. Aparentemente eso no ha sido internalizado en sus consecuencias por las autoridades que tomaron la decisión; o no estaríamos hoy desde la ciudadanía debatiendo sobre una infraestructura que está tan lejos de lo recomendado como la recientemente ofertada por el Instituto Nacional del Deporte IND.

 

Tanto la teoría como la práctica de las áreas protegidas establecen que para los fines de conservación las actividades y la dimensión de ellas debe ser compatibles con su finalidad. Se establece también la necesidad de una gobernanza que incluya a la ciudadanía. Nada de eso se visualiza en la actual gestión general del Parque.

 

Es reconocido que el 20% o parte intervenida del parque ya está en su mayor área concesionado y muchas de estas actividades son consideradas incompatibles a los actuales fines de la RENAMU.

 

Un área de uso intensivo aledaño a un sitio de conservación puede contemplar una multiplicidad de actividades: Esparcimiento, gastronómicas, turísticas, educativas, deportivas, culturales. Siempre que estos equipamientos y actividades estén en consonancia con los fines de conservación del área silvestre.  Una losa de hormigón, con un edificio de mas de 1.500 m2 y una extensa área que sería destinada a estacionamientos, para un patinódromo de alto standard, no satisface ese requisito.

 

Queda abierta la urgencia de proyectar la parte baja del Parque Mahuida y buscar los recursos para su concreción, dentro de una planificación coherente con el carácter que esta misma alcaldía en su gestión anterior definió. Y darle dignidad a la importancia de tener una Reserva Natural.