
Salud mental y nueva Constitución.
Por Carmen Andrea Hales.
Sicóloga.

Dentro de los derechos a la salud, que están consignados en la nueva Constitución, también se consideran los derechos del ciudadano en relación a la salud mental. Esta área siempre ha sido el hermano pobre de la salud en nuestro país, y es refrescante y esperanzador que se esté considerando y decidiendo asignar recursos a este aspecto tan esencial del bienestar humano.
Hay eso sí que diferenciar los tipos de enfermedades y, por lo tanto, sus tratamientos y cómo serán abordados y considerados.
Hay un grupo de enfermedades que provienen del ámbito físico, como las que son directa consecuencia de una condición física asociada, trastornos glandulares, neurológicos, u otros. En este grupo se debe seguir un tratamiento médico y psicológico en forma conjunta. Si se asignan los recursos para que el paciente sea tratado con medicación y terapia apropiadas, recuperaremos para la sociedad un amplio grupo de personas.
Otras pertenecen al área de las enfermedades que alteran profundamente nuestra percepción de la realidad, ver alucinaciones, escuchar voces, actuar por que algo los obliga desde su mente; estos son los que llamamos "locos", ellos necesitan periodos de reclusión y tratamientos permanentes. Hay que aumentar y mejorar los centros de tratamiento, mas camas, mejores condiciones, apoyo psicológico a las familias, pero también mas rehabilitación, terapia ocupacional, que les permita insertarse en la vida cotidiana. Mucho trabajo por hacer aún.
Pero pensemos en las enfermedades mas frecuentes que vemos en nuestro país. Depresión, Síndromes Angustiosos, Trastornos del Sueño, de la Sexualidad, Abuso de sustancias, Adicciones desde el alcohol y medicamentos auto recetados hasta drogas mayores. Esto es lo que vemos a nuestro alrededor todos los días, amigos y familiares aquejados en alguno de estos aspectos. Frustrados e infelices.
Es cierto que, si preguntamos profundamente a cada paciente, observamos una familia como un sistema enfermo, que actúa como generador y co - ayuda para la aparición de estas enfermedades. Padres y madres con patologías, malas relaciones, bajo control de impulsos, poco contacto con el mundo emocional profundo, poca felicidad. Y así podemos seguir retrocediendo en el tiempo y repetimos el patrón de familias enfermas.
¿De donde viene todo esto?
Debemos revisar el sistema social en el que estamos insertos. Se nos ha impuesto un sistema en el que el "Tener" ha reemplazado al "Ser". Dónde el vértigo por poseer cosas, no deja espacio a percibir y sentir lo que es estar vivos. Es esta sociedad del consumo exagerado, donde no consumimos lo que necesitamos, sino que necesitamos consumir y acumular.
Lo mas paradojal, es que es ese vértigo el que nos lleva a estar "Mal", creyendo que si tenemos "eso" que tanto nos ofrecen, estaremos bien. Nos crean necesidades para sostener un sistema enfermo de consumo exagerado.
Grave. Se altera la percepción del tiempo, sentimos que pasa tan rápido que no nos damos cuenta cómo el día ya se acabó.
Es frente a este estado de situación que surgen las enfermedades de infelicidad. Adicciones, tensiones, stress, depresión, mala y poca vida sexual, insomnio etc. Todas las cuales llevan a una alteración del sistema de nuestro cuerpo físico: acidez, úlcera, gastritis, constipación, alteraciones de la tiroides, enfermedades cardíacas, y muchas más.
Necesitamos un cambio del sistema social.
Un cambio que baje este ritmo de tensión y locura.
Que nos permita habitar los espacios públicos sin miedo y sin apuro.
Que haya tiempo para crear, para la cultura en todos sus aspectos. Una sociedad que invierta tiempo y dinero en arte, deporte, educación.
Que nos enseñe las ventajas del relajo y el silencio.
Que nos enseñe a consumir sólo lo que necesitamos.
Una sociedad en que se valorice la empatía y la solidaridad.
Que se nos dé la oportunidad de amar con tiempo y atención a nuestros seres queridos.
Si eso sucede, claro que podremos ser mas sanos mentalmente.
Me da esperanza leer el borrador de la Nueva Constitución, no sólo en lo que corresponde a salud, sino que se percibe el espíritu social del que hablo. Aparece el derecho a ser un ciudadano sano y cuidado por su país.
Porque la constitución son nuestros derechos, y eso, hay que defenderlo.
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