BOLETÍN
ARTICULACIÓN CIUDADANA LA REINA

Buena salud para tod@s en la Nueva Constitución.

Nilza De la Parra Crisóstomo. (*)

Asociacion de Profesionales Universitarios de Salud.

 

 

 

 

El siglo pasado fuimos líderes en salud, hoy tenemos una nueva oportunidad.

 

 

La historia de la Salud en Chile, no es tan diferente a la historia de la Educación, ambos derechos avanzaron con un impulso sostenido en siglos anteriores, basado en el apoyo y compromiso de un Estado que desde sus inicios entendió cuál era su rol en el desarrollo del país y sus ciudadanos. Fuimos líderes, innovadores, a la vanguardia en resultados sanitarios en América Latina, experiencias exportables y replicables por muchos años. Sin embargo, la pérdida de la Democracia, no solo se recuerda como el tiempo más brutal vivido, también fueron los años del más perverso desmantelamiento de derechos construídos como sociedad. La dictadura apostó por entrar en nuestro diario quehacer, definiendo lo valórico, incitando al individualismo y la intolerancia como parte de aquellos principios necesarios para mantenernos a flote. En este sentido y acorde al modelo instalado, la Salud fue forzada en sus principios y en sus objetivos. La función rectora del sistema sanitario comienza su época de sobrevivencia y precariedad. No obstante, el trabajo perseverante y el sentido de cuerpo que tiene la función pública permitió avanzar y prueba de ello, han sido los cambios sustantivos en diferentes estrategias sanitarias: el fortalecimiento de la Atencion Primaria, la incorporación de nuevos establecimientos de Salud en el país, la capacitación de las y los trabajadores, un sistema sanitario que ha crecido junto con el desarrollo de nuevas tecnologías, las garantías en el tratamiento de enfermades de alto costo, sin duda son grandes logros en beneficio de la población. Sin embargo, estos logros sanitarios no están exentos de un  “abandono” y de “falta de voluntad política” para contener esa avalancha de necesidades requeridas y muchas veces exigidas por la población. Ya no es sostenible el incremento del gasto de bolsillo para tratar diversidad de patologías, la distancia se reduce entre conseguir una atencion médica y morir en esa espera. Es necesario comprender que se requieren políticas sanitarias integrales donde se incluyan las demandas sociales, laborales y educacionales fundamentales para enfrentar las enfermedades, las brechas son múltiples, complejas y requieren un abordaje global.

 

Los ciudadanos y ciudadanas han expresado sus dificultades en el “acceso a Salud” como una de las principales expresiones de desigualdad que viven a diario. En la mayoría de las encuestas “Salud” sigue siendo una urgente necesidad,  y la Pandemia sólo vino a reafirmar aquella precariedad. Menos acceso a exámenes para detectar COVID y mayor número de fallecidos en comunas de bajos ingresos, ha sido unos de los tantos resultados.

 

Hoy tenemos el desafío de avanzar en las deficiencias estructurales del sistema sanitario, definir las fuentes de financiamiento, acceso equitativo al personal de salud, abordar las condiciones de riesgo de la población de menores ingresos, donde problemas como obesidad, sedentarismo, tabaquismo y alcohol deben ser prioritarios para avanzar hacia un país más saludable.

 

En la Nueva Constitución el Estado se compromete a entregar las condiciones esenciales para alcanzar el más alto nivel de salud a la población, incorporando las determinantes sociales y ambientales. Para ello se requiere ineludiblemente que sea Universal, Pública e Integrada, donde la equidad, solidaridad, interculturalidad, eficiencia oportuna y no discriminatoria sean los principios rectores. Así mismo, la nueva Constitución establece que este Sistema Nacional de Salud incluirá a lo largo del ciclo vital todas las acciones de salud requeridas por la población en promoción, prevención, diagnóstico, tratamiento, rehabilitacion e inclusión.

 

Aprobar la nueva Constitución, significa dotar al Sistema Nacional de Salud de las herramientas legales para cumplir las funciones reguladoras y fiscalizadoras de las instituciones públicas y privadas. Su financiamiento será a través de rentas generales de la nación, adicionalmente se podrá establecer el cobro de cotizaciones a empleadores/as, trabajadores/as con el solo objetivo de permitir un financiamiento solidario de este sistema.

 

La nueva Constitución releva la salud como el derecho humano que es, y termina con su mercantilización. Hoy es tiempo de ejercer nuestros derechos como ciudadanos activos y organizados.

 

 

(*)Nilza de la Parra Crisóstomo es Dirigente sindical e integrante del Cabildo Las Campanas de La Reina.