BOLETÍN
ARTICULACIÓN CIUDADANA LA REINA

Aprobar con alegría, sin miedo y con esperanza.

Articulación Ciudadana La Reina.

 

 

 

 

Ha sido un año de intenso trabajo donde 154 personas de todo Chile, de todos sus pueblos, en forma paritaria, incluyendo a la gran mayoría de los excluidos de siempre, debatiendo con calor y casi siempre con fraternidad, trabajando bajo fuego enemigo y también amigo, con toda la prensa en contra, con los poderes fácticos complotando, con una guerra sucia de informaciones falsas nunca antes vista, lograron redactar una constitución democrática, moderna, la primera paritaria del mundo y que recoge las principales demandas no satisfechas en décadas de la sociedad chilena.

 

Promueve un desarrollo sustentable, con equidad, sin abusos y sin corrupción para financiar salud garantizada, educación de calidad, vivienda digna y equidad territorial que son las bases para una sociedad amable, cariñosa y acogedora. Se trata de una constitución que permite empezar a refundar nuestra sociedad y su convivencia en términos de un buen vivir entre todas y todos con respeto, con  apoyo, con  solidaridad; una constitución donde el abuso, la colusión y el irrespeto de los derechos humanos no tienen cabida; una constitución que permite al Estado recuperar y cumplir su rol de promotor y guardián del bienestar social y de los derechos sociales de todas y todos, especialmente de los más vulnerables y los excluidos de siempre.

 

No es una constitución perfecta, nunca será del gusto del 100% de la población; como toda obra humana es perfectible.  Pero por lejos, por muy lejos, es lo más antagónico posible de una constitución hecha en dictadura para favorecer a la minoría super rica del país y evitar cualquier cambio posible, como declaraba Jaime Guzmán. Irónicamente, ha sido aprobada ciñéndose a los mismos 2/3 que impidieron durante años modificar la constitución de Pinochet y que exigió la derecha con la esperanza de evitar cambios de verdad transformadores.

 

Y porque es una ventana hacia esos cambios de verdad, que han sido y siguen siendo nuestro sueño más preciado, el 4 de septiembre aprobaremos con alegría, sin miedo y con esperanza la Nueva Constitución.